Dentro del Proceso

Dentro del Proceso
escrito por Sergio Mena

Ya hemos dedicado unos cuantos artículos a hablar de nosotros mismos frente al mercado, y, sobre todo, a mirarnos al espejo. Hemos hablado del trading como forma de vida, de la relación entre lo que pensamos y lo que hacemos, de la causa y el efecto en nuestros resultados, de entrenar la mente y de en qué tenemos que convertirnos para poder llamarnos traders. En el fondo, todos esos textos han sido solo distintas formas de atacar el mismo punto: entender que el mayor trabajo que tenemos que hacer no está en el gráfico, está dentro de nosotros.

Todo lo que lees aquí son reflexiones mías, experiencias propias, y te las comparto con una sola intención: que veas que no eres raro, que lo que te pasa delante de la pantalla nos pasa a todos los traders… o, al menos, a casi todos. Pero después de tanto hablar de mentalidad, disciplina, proceso y forma de pensar, llega el momento de hacer las preguntas que de verdad escuecen:
¿Ya tenemos la ansiada consistencia? ¿Ya somos rentables?

Son preguntas fáciles de responder, pero incómodas de mirar de frente. Porque, seamos sinceros, la respuesta casi nunca es la que nos gustaría dar. Aun así, déjame decirte algo importante: a la primera pregunta la respuesta es sí. Ya eres consistente… e insistente. El simple hecho de estar aquí, de leer cada semana este blog y los artículos que escribimos, ya demuestra una constancia que la mayoría de traders no tiene.

¿Rentables? Esa es otra historia. Y de eso es exactamente de lo que quiero hablar en este artículo, no desde la teoría ni desde lo que queda bonito decir, sino desde lo que pasa de verdad cada día delante de la pantalla. Porque muchos nos colocamos mentalmente en el objetivo de “quiero ser rentable”. Lo pensamos, lo deseamos, lo perseguimos. Tenemos un método, cada uno el suyo. Hacemos nuestras hipótesis, intentamos controlar las emociones para no sabotearnos, a veces incluso encadenamos buenas rachas.

Pero llega un punto en el que hay que parar y mirar con honestidad lo que estamos haciendo. La realidad es dura: la mayoría de las veces no estamos mejorando, estamos repitiendo. Repetimos la misma forma de entrar, la misma forma de salir, los mismos errores y, por tanto, los mismos resultados. Y hay una verdad muy simple: si haces siempre lo mismo, obtendrás siempre el mismo resultado. Cuando el resultado no es el que queremos, nos queda aceptar una cosa: algo tiene que cambiar.

No voy a ponerme en el papel de gurú ni voy a decirte que tengo la solución perfecta. Entre otras cosas, porque seguramente estoy en el mismo proceso que tú. Pero sí puedo contarte lo que estoy haciendo yo, cómo lo estoy enfocando y qué estoy intentando mejorar… por si a ti también te sirve en tu propio camino. Porque este oficio, aunque lo vivamos en soledad delante de una pantalla, es demasiado exigente como para recorrerlo sintiéndonos solos.

El trabajo empieza por algo muy simple: poner por escrito las cosas que no están funcionando. No para juzgarlas, sino para hacerlas visibles. Esa lista puede tener mil formas, pero casi siempre se parece a algo así:

  • Entrar antes de tiempo o sin confirmación.​
  • Cambiar de idea en mitad de la operación.​
  • No respetar el tamaño de la posición.​
  • Cerrar demasiado pronto las operaciones buenas y dejar correr las malas.

Y, con el tiempo, van apareciendo muchos otros detalles que antes ni siquiera veíamos.​

En algún momento te das cuenta de que las mejoras no llegan todas a la vez. El verdadero cambio empieza cuando dejas de intentar arreglarlo todo de golpe y decides trabajar una sola cosa cada vez. Primero pones el foco, por ejemplo, en mejorar las entradas. Cuando eso empieza a salir de forma más natural, te pasas al siguiente punto. Y luego al siguiente. Sin prisa, pero sin abandonar.

Hay algo que conviene aceptar desde el principio: este proceso es lento. Cada día aparecen nuevos detalles que pulir, y la sensación de que siempre hay más cosas por mejorar no desaparece nunca. Eso no es una señal de que lo estés haciendo mal; es la señal de que estás recorriendo de verdad el camino del trader. No eres el único al que le pasa. Nos pasa a todos.

Lo interesante es que, poco a poco, empieza a ocurrir algo importante. Se empiezan a cerrar pequeños agujeros por los que antes se escapaba el dinero. Empiezas a construir una base más sólida, no solo como trader, sino también como persona. Empiezas a mejorar de verdad, aunque todavía no se vea claramente en la cuenta.

Y, con el tiempo, casi sin darte cuenta, pasa esto: las soluciones empiezan a pesar más que los errores. Ya no se trata de si hoy has ganado o perdido, sino de si hoy eres un poco mejor que ayer. Ahí es donde empieza a nacer la verdadera consistencia, esa que no depende de una racha, sino de en quién te estás convirtiendo.

Si has llegado hasta aquí, quédate con esto: no estás fallando porque te falte “algo mágico”, sino porque estás en medio del proceso. Tu trabajo no es adivinar el mercado, tu trabajo es seguir puliéndote hasta que tu mejor versión sea la que se siente delante de la pantalla. Lo demás, con tiempo y con un método con esperanza matemática positiva, acaba llegando como consecuencia.

ℹ️ Descargo de responsabilidad (léelo con calma)

Este contenido es informativo y educativoNo es asesoría financiera ni una recomendación para comprar o vender valores. Invertir en mercados implica riesgos, incluido el de pérdida total del capital.

Te invitamos a hacer tu propia investigación (DYOR), contrastar fuentes y evaluar tu perfil de riesgo y horizonte de inversión antes de tomar decisiones. Podemos estar invertidos (o no) en algunos de los activos, acciones o ETFs mencionados al momento de publicar; esto no debe interpretarse como recomendación personalizada.

Si necesitas orientación específica, consulta a un asesor financiero autorizado en tu jurisdicción. ¡Gracias por leernos y por invertir tiempo en tu educación financiera! 🙌